Archivo | enero, 2017

Mérida

19 Ene

Empecé el año viviendo en esta ciudad, ¿cómo es?

Este año estoy en Mérida, que más que una ciudad es como un pueblote, por más que los meridanos digan lo contrario. Vine aquí por cuestiones de trabajo y sigo adaptándome al estilo de vida.

Es cierto que aquí hace mucho calor. Todos saben que soy bastante friolenta, pero aquí sólo uso suéter en la oficina, cuando ponen el aire acondicionado y parece refrigerador.

Digamos que el invierno aquí es como la primavera en la Ciudad de México y no se antoja nada tomarse un ponche caliente. Este invierno, son contados los días que la temperatura bajó los 20º C.

Aquí al frío le llaman “heladez” y lo definen como “un frío húmedo que se mete hasta los huesos y no se quita ni con suéter, chamarra, cobija ni nada”. Por ridículo que parezca, he encontrado gente usando chamarra, botas bufanda y gorro de invierno. En mi experiencia, basta con un suéter y apagar aire acondicionado y ventiladores.

A lo que no me acostumbro es a que caiga un tormentón de repente, y como ya no salgo con suéter, siempre acabo empapada. Las lluvias refrescan en esta temporada del año, pero en verano sólo alborotan el calor.

Entre las cosas que me gustan de estar aquí es la casi inexistente contaminación del aire, lo que me evita complicaciones de asma y alergias; y la baja contaminación lumínica, que permite ver el cielo lleno de estrellas (¡cómo en las películas!).

Además, la vida aquí es bastante más económica que en la ciudad de México y no hay inseguridad.

Entre lo que no está tan padre son los mosquitos, aquí llega la variedad que transmite dengue, chikungunya y zika, y yo soy un imán de mosquitos. Mi solución es tomar complejo b, que me ha funcionado bien; o usar repelente, que sí funciona pero hay que aplicar cada 4 horas.

El primer día que estuve en mi departamento se metió una “besucona”, es una lagartija rosa/transparente que hace ruidos como de mandar besitos para reclamar su territorio. Ésas me dan cosa (¡son como humanitos reptilianos!), pero están en todas partes, no son venenosas y comen insectos.

Lagartija Besucona

Imagen de Flickr.

Las calles están llenas de basura. No es que haya un bote de basura cada tres pasos como en CDMX, pero tiran basura donde sea.

Los meridanos se quejan de los “foraños”, en especial gente de Quintana Roo y Campeche, que traen todos los problemas a Yucatán.

Y sí, todos son lentos hasta la desesperación. Cuando caminan, cuando manejan, cuando pides de comer… Donde son más o menos “rápidos” es en los lugares turísticos, aunque una vez tuvimos que cancelar una orden de tacos al pastor, luego de 45 minutos de espera.

El transporte público es de tarifa única, cuesta $8 y todos se paran de pestañas porque lo acaban de subir $1; la mayoría de las rutas llega al centro de la ciudad.

Casi todos son camiones viejos y descuidados; las rutas las operan empresas privadas de transporte de pasajeros y aún te dan un boletito cada que te subes, como hacía hace años el ruta100.

20170119_070502-1.jpg

La playa más popular está en Progreso, me queda a unos 40 minutos, pero no he ido.

Cuando empecé a contarle a mi familia y amigos cercanos que venía a Mérida, todos me dijeron que tenían conocidos aquí. Ustedes, ¿a quién conocen que viva en Mérida?

Anuncios

Líderes que inspiran. Vol.1

18 Ene

¿Quiénes son esas personas a su alrededor que los inspiran a ser líderes?

A mediados del año pasado, asistí a una semana completa de capacitación por parte de mi empresa. En el taller de liderazgo el instructor nos preguntó por personas normales que consideramos líderes.
Yo pensé inmediatamente en uno de mis primos. Se llamaba Luis Manuel y era todo un emprendedor que no aceptaba un “eso no se puede” o “no tenemos dinero para eso”. Él siempre encontraba la forma de hacerlo posible o de reunir los recursos necesarios.
Un anécdota que en la familia nos recuerda su liderazgo es: tiene 12 o 13 años, es verano, está de vacaciones en casa de los abuelos y se muere de aburrimiento.
Ya terminó no sé cuántos videojuegos, no hay nada que ver en la TV, ni en cable, ya hasta aprendió a tejer a gancho (true story) y sigue aburrido.
Lo que quiere es ir a Six Flags con los primos, pero todos seguimos en clases, saldremos en un par de semanas más o menos. Los tíos decidieron que no tenían dinero para ir a Six Flags porque son 4 boletos por familia y estamos en la crisis financiera del sexenio de Felipe Calderón.
Luis Manuel sabe que necesita dinero, pero no quiere lavar carros. Busca algo que le deje ganancias, con horario flexible y le permita reunirse con los primos. Yo le sugiero:
(a) Hacer malabares en un semáforo, o
(b) Vender chicles; y esto hace que se le prenda el foco.
Decide que va a vender crepas, dulces o saladas, desde el garage de casa de los abuelos. Se preguntará el lector por qué tan peculiar ubicación. Bueno, la casa de los abuelos está en una glorieta muy concurrida, y es la única ubicación que es una casa, no un negocio. En la glorieta venden de todo: tacos, antojitos mexicanos, hamburguesas, alitas, papas a la francesa… hay para todos los paladares y bolsillos, pero nadie vende crepas.
Así que corre a organizar a todos los primos: unos traen ingredientes dulces, otros salados y la abuela dona los ingredientes para la primer tanda de crepas. Desde el principio pensamos que no venderían mucho o que sus ganancias irían disminuyendo con el tiempo. Todos nos equivocamos.
Cada día aumentaban sus ganancias y su entusiasmo. No sólo consiguieron los fondos para el viaje a Six Flags, compraron los dichosos Flash Pass, toda la comida que quisieron y les sobró para otras salidas menores.
Lo más importante, mis primos nunca más se han organizado para hacer algo similar. Siempre dicen que van a hacer algo y… queda en buenas intenciones. Y hablo de ellos porque son un grupo específico de 4 primos más que coincide en edad, yo soy de un grupo de primos más grandes, que nunca hemos sido especialmente unidos.
¿Dónde está ahora? La verdad no sé. espero que en un lugar mejor. Me encantaría que estuviera aquí, porque hacen falta personas como él en este mundo, pero puede ser que algunas almas sólo vienen a darnos el ejemplo, para que nosotros sigamos honrando su memoria con buenas acciones.

Y ustedes, ¿qué personas de su día a día consideran líderes?