Archivo | octubre, 2017

Sabores y recuerdos

18 Oct

Todo el 2017 lo he pasado en Yucatán, y aunque disfruto la seguridad que hay en Mérida, extraño mucho la comida de “la capital”. Como dice mi papá “nos quedamos con el sabor del lugar de donde somos”

Ya me muero de ganas de regresar al centro del país, por más que la Península de Yucatán tenga una gastronomía deliciosa, es también un poco monótona y los ingredientes locales no tienen tanto sabor (casi no hay tierra fértil, y la que hay carece de minerales; el Atlántico también es menos salado que el Pacífico, o eso dice la leyenda).

Pero además del sabor que me falta en los ingredientes, muero de antojo de platillos que tengo asociados a mi familia, como escribió Marcel Proust en “En busca del tiempo perdido“, los recuerdos también se detonan por sabores, aromas o situaciones.

Para mí, como para muchos mexicanos, seguro tienen platillos preferidos que les recuerdan reuniones familiares y festejos específicos.

Los mejores tacos de suadero los preparaba mi abue Martín, el pozole verde es la especialidad de mi abue Elba, extraño los panqués y flanes que preparaba mi mamá, los tacos de barbacoa me recuerdan los desayunos con mi papá, las carnitas estilo Michoacán me recuerdan a uno de mis tíos…

Los sopes, pambazos y tostadas de pata son antojitos típicos de las reuniones con mi familia materna. Los chiles en nogada y el pulpo en su tinta, son característicos de mi familia paterna.

La primavera me sabe a arroz con leche, el verano a dulce de zapote negro, el otoño es de frutas en almíbar y el invierno a ponche de frutas.

Aquí ya dejé de buscar muchos de éstos platillos, porque nunca saben igual y eso me rompe el corazón de a poquito. Me emociona que ya estoy por regresar.

Y a ti, ¿qué sabores te traen recuerdos?

Imagen de Pixabay.

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Feminicidios

14 Oct

Hace un año, Argentina y el mundo despertaba con el horror del feminicidio de Lucía, una joven de 16 años que violaron hasta matarla.

La indignación corrió como pólvora en toda América Latina y en el mundo, y cinco días después habían marchas masivas en todo el mundo, la colectividad femenina se unió y movilizó para exigir #NiUnaMenos, que las instituciones y todos como sociedad tomaran medidas para garantizar “ni una más, ni una más, ni una asesinada más”. Aún así, el 2016 se registraron 313 feminicidios (El Universal).

Ni las marchas ni las alertas de género redujeron el número de asesinatos de mujeres por ser mujeres. En marzo de 2017, se calculaban cinco feminicidios por día, en promedio, en México (Excélsior).

En realidad no hay cifras oficiales, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio calcula que hay siete feminicidios cada día en México(El País). Pero no todos los casos se investigan igual.

En mayo de este año, Lesvy apareció muerta cerca de la UNAM. Con su caso nos dimos cuenta que hemos avanzado poco en materia de derechos para las mujeres. Antes de investigar el caso, las autoridades empezaron a descalificar a Lesvy: que si no estudiaba, que si tomaba, que si se drogaba…

Llegó junio y el asesinato de Valeria, una niña de 11 años, en el transporte público del Estado de México y la ineficacia de las autoridades nos dejaron con la sensación de que seguimos fallando como sociedad.

En agosto, encontraron muerta a Jessica, una doctora, también en el estado de México.

En septiembre, días antes del terremoto, la desaparición de Mara Castilla y la noticia de su asesinato nos dejó sin ganas de celebrar las fiestas patrias, y a Cabify sin su licencia de operación en Puebla. Pero el problema no es Cabify, porque en Puebla cada 19 horas desaparece una mujer (Animal Político).

En algunos periódicos se cuenta el caso de Mara como el #56 en Puebla, para otros es el #83, ¿cuántas mujeres van a seguir desapareciendo “por su propia culpa”? En algún momento se vinculó el caso a una red de trata de personas en Tlaxcala; sin embargo, se culpó al chofer.

Hace unas semanas el caso de Anayetzin Damaris trajo el tema de nuevo a la agenda: una mujer en una relación violenta que, presuntamente, fue asesinada por su novio, ahora desaparecido. Es el caso #193 en el Estado de México en lo que va de 2017 (Proceso).

Pero no son números. Son resultado de la sociedad que considera que las mujeres somos objetos. Y desgraciadamente no somos el único país. En Estados Unidos se destapó hace poco el escándalo del productor Harvey Weinstein y las decenas de mujeres que lo acusan por acoso sexual y violación.

Quisiera cerrar en una nota agradable, pero no la veo. Si hace un año nos horrorizábamos con el caso de Lucía, hoy estamos en riesgo de normalizar cientos de  asesinatos (nada de “muertas”) y, casi, de disculpar a sus perpetradores.

Las lecciones de septiembre 2017

3 Oct

Septiembre de 2017 fue un mes lleno de sorpresas, ¿qué aprendimos?

  1. Las coincidencias sí existen y pueden ser caóticas.
  2. Hablando de huracanes y sismos: todavía no estamos preparados para sobrevivirlos.
  3. Los huracanes nos aterran porque los vemos aparecer en el mapa, crecer y desplazarse hacia tierra. Podemos monitorearlos siempre.
  4. Los terremotos nos dan más miedo porque son impredecibles. Sólo podemos medirlos y ver de dónde salieron cuando ya hicieron daño.
  5. SIEMPRE vamos a tener un tema importante en la agenda, que no se nos olviden los #feminicidios, que no se hagan costumbre.
  6. Se vale celebrarnos como sociedad y nación; sin que eso signifique que hay que celebrar a la clase política y gobernante.
  7. Es muy fácil unirnos ante una tragedia, pero es todavía más fácil volver al valemadrismo cotidiano. ¿Por qué somos así?
  8. A veces se nos olvida que México es también el norte y el sur, no sólo el centro.
  9. A todo esto, las personas físicas que pidieron donativos en sus cuentas para llevar ayuda a otros estados, ¿cómo van a justificar los ingresos en el SAT?

Esta vez no haré predicciones, solo espero poder estar en vivo en los eventos del #NaNoWriMo 2017.