Feminicidios

14 Oct

Hace un año, Argentina y el mundo despertaba con el horror del feminicidio de Lucía, una joven de 16 años que violaron hasta matarla.

La indignación corrió como pólvora en toda América Latina y en el mundo, y cinco días después habían marchas masivas en todo el mundo, la colectividad femenina se unió y movilizó para exigir #NiUnaMenos, que las instituciones y todos como sociedad tomaran medidas para garantizar “ni una más, ni una más, ni una asesinada más”. Aún así, el 2016 se registraron 313 feminicidios (El Universal).

Ni las marchas ni las alertas de género redujeron el número de asesinatos de mujeres por ser mujeres. En marzo de 2017, se calculaban cinco feminicidios por día, en promedio, en México (Excélsior).

En realidad no hay cifras oficiales, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio calcula que hay siete feminicidios cada día en México(El País). Pero no todos los casos se investigan igual.

En mayo de este año, Lesvy apareció muerta cerca de la UNAM. Con su caso nos dimos cuenta que hemos avanzado poco en materia de derechos para las mujeres. Antes de investigar el caso, las autoridades empezaron a descalificar a Lesvy: que si no estudiaba, que si tomaba, que si se drogaba…

Llegó junio y el asesinato de Valeria, una niña de 11 años, en el transporte público del Estado de México y la ineficacia de las autoridades nos dejaron con la sensación de que seguimos fallando como sociedad.

En agosto, encontraron muerta a Jessica, una doctora, también en el estado de México.

En septiembre, días antes del terremoto, la desaparición de Mara Castilla y la noticia de su asesinato nos dejó sin ganas de celebrar las fiestas patrias, y a Cabify sin su licencia de operación en Puebla. Pero el problema no es Cabify, porque en Puebla cada 19 horas desaparece una mujer (Animal Político).

En algunos periódicos se cuenta el caso de Mara como el #56 en Puebla, para otros es el #83, ¿cuántas mujeres van a seguir desapareciendo “por su propia culpa”? En algún momento se vinculó el caso a una red de trata de personas en Tlaxcala; sin embargo, se culpó al chofer.

Hace unas semanas el caso de Anayetzin Damaris trajo el tema de nuevo a la agenda: una mujer en una relación violenta que, presuntamente, fue asesinada por su novio, ahora desaparecido. Es el caso #193 en el Estado de México en lo que va de 2017 (Proceso).

Pero no son números. Son resultado de la sociedad que considera que las mujeres somos objetos. Y desgraciadamente no somos el único país. En Estados Unidos se destapó hace poco el escándalo del productor Harvey Weinstein y las decenas de mujeres que lo acusan por acoso sexual y violación.

Quisiera cerrar en una nota agradable, pero no la veo. Si hace un año nos horrorizábamos con el caso de Lucía, hoy estamos en riesgo de normalizar cientos de  asesinatos (nada de “muertas”) y, casi, de disculpar a sus perpetradores.

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